De ello dan fe 16 personas con limitación visual, quienes desde hace varios meses se vienen formando académicamente gracias a la alianza entre la Agencia de Empleo y el Instituto Comfamiliar.

La inclusión laboral cada vez toma más fuerza en Risaralda gracias a procesos de formación y búsqueda de trabajo como los que actualmente realiza Comfamiliar a través de la Agencia de Gestión y Colocación de Empleo con un grupo de personas en condición de discapacidad que desean encontrar un lugar en las empresas de la región.

Entre los estudiantes que se dan cita los martes y los sábados en horas de la tarde en la sede de Comfamiliar en Dosquebradas, resalta la presencia de César Arcila, un vendedor ambulante de 36 años de edad que perdió su visión hace cinco, y con ella muchos de sus sueños, pero gracias a esta nueva estrategia de la Caja de Compensación Familiar de los Risaraldenses, este hombre ha vuelto a pensar en un mejor futuro mejor para él y su familia.

“A pesar que tengo una discapacidad me he sentido muy bien con este servicio que nos están prestando. Llegué a las clases porque quiero cambiar de ambiente, actualmente trabajo como vendedor ambulante, pero quiero tener un trabajo estable en una empresa donde valoren mis cualidades, aunque perdí mi visión, he desarrollado otros sentidos que me son de mucha utilidad. Gracias a Dios y a Comfamiliar ya sé leer y escribir”, manifestó Arcila, quien por medio del braille (sistema de lectura y escritura táctil pensado para personas ciegas), ha afianzado sus conocimientos.

Para todos

Pero esta ruta de empleabilidad liderada por la Agencia de Empleo, no es solo para ciegos, las personas con cualquier tipo de discapacidad tienen acceso, de forma gratuita, a esta estrategia que tiene como objetivo formarlos para adquirir un espacio en el ámbito laboral.

Según Carolina Manzo, psicoorientadora dinamizadora de procesos de inclusión laboral de personas en condición de discapacidad de Comfamiliar Risaralda, este proceso es muy importante porque los empresarios, al momento de presentar una oferta laboral, solicitan un perfil que tenga como mínimo la básica secundaria.
“Encontramos que las personas con esta discapacidad, en su mayoría, no contaban con el bachillerato, entonces nos surgió la inquietud de cómo aportar para que pudieran vincularse laboralmente y ya con algo más sólido como es el tema de la educación formal. Esta idea nació aproximadamente hace un año y a lo largo del mismo ha tenido ajustes tanto de infraestructura, como de abordaje y formación para la atención de esta población”, acotó la sicóloga Manzo.

Sin embargo, este proceso de aprendizaje no solo ha servido para el avance de la población con limitación visual, los orientadores también han tenido la oportunidad de formarse en diplomados de inclusión de personas con discapacidad, que los ha llevado a conocer no solo la estructura normativa, sino las necesidades que tiene tanto el mercado laboral, como los estudiantes buscadores de empleo.

“Espero que al terminar este año las profesores evalúen mi proceso y me ubiquen en un grado superior, en este momento estamos en la etapa de nivelación. Deseo aprender muchas cosas y avanzar muy rápido para conseguir un empleo y seguir llevando el sustento a mi hogar como lo he hecho hasta ahora con mucho esfuerzo”, concluyó César Arcila, quien también hace parte del equipo de fútbol para ciegos que representa a Risaralda.

El dato

Comfamiliar Risaralda de igual forma ofrece un auxilio de transporte a cada uno de los integrantes del grupo para que se puedan desplazar desde su residencia hasta el lugar de estudio.